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Selly no sabe cuanto tiempo ha hecho falta para que llegara este día. Porque hace tiempo que no se detiene durante varios segundos, tontamente, a observar como se mueven, sin más, las manecillas del reloj. Hoy es un día que marcará en su vida, hoy es un día importante. Quizás de aquí a unos meses no recordará ni esta fecha, pero sí como sucedió, y eso es lo único que deberá permanecer en su memoria. Hoy ha abierto los ojos, no ha dejado que los párpados le pesaran ni dos gramos. Eso sólo lleva un nombre y es el suyo. Porque no le gustan esos días en los que se avecina una fuerte tormenta, en los que retiene el llanto y vaga con la mirada perdida. Los días que con el corazón encogido ladra sin abrir la boca. Los que la mayoría llamáis "Días grises". Se acabó. Se acabó el hacer puré sus entrañas. Porque siempre se ha dicho que la vida son dos días y estamos de paso. No diremos eso de: " Se gana o se pierde ". A Selly nunca le ha gustado esa frase, y está en lo cierto con su explicación. Esa frase debería ser: " Se gana o se aprende ", porque aunque ganar sea el triunfo y lo más deseado ante todos, como diríamos en otro caso, perder es mucho más valioso y significativo. Aunque no se quiera perder. Porque perder es dejar que otro reciba el éxito. Y si eso es causa de una equivocación o error, aprenderemos. Si se pierde se aprende, y ahora no viene eso de borrón y cuenta nueva. Porque cada tropiezo es algo nuevo, algo que queda con nosotros para el resto de nuestras vidas. Sencillamente porque te hace aprender algo que posiblemente no olvides jamás. Si tropiezas, aprendes. Si caes, te levantas. La vida es un bucle, y siempre será así. Es aprender y corregir. Todo eso el día de mañana hará de ti quien eres. Que si el sol no me sonríe, lo hago yo. Si no florecen las flores, plantaremos en otra maceta. Como dice una canción después de la tormenta siempre llega la calma. Esa te servirá para disfrutar de la vida con otro sabor de boca.