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¿Qué haces cuando llega por sorpresa? A tu casa, a tu vida, a ti. Cuando te atraviesa el corazón con palabras afiladas y puntiagudas. Que duele. ¿Qué haces cuando te dice te quiero? Y vuelca el mundo entero, te rompe a pedazos y derrama una substancia peligrosa sobre tu delicado órgano. Ahora en carne viva. Como si se tratara de una bomba nuclear. Llega sin llamar a la puerta e inocentemente le abres. De pequeña te leyeron pocas veces el cuento de El lobo y las siete ovejitas. Cuando te cuentan lo maravilloso que es uno teniendo al lado la persona que te complementa. Cuando te dicen lo feliz que eras con esa. Cuando te echan en cara que te marcharas y que además, te intenten convencer de que huir no es la mejor opción. Ni la única. ¿Qué haces entonces? Quizá no sabe que si una puerta esta cerrada, hay que llamar antes. Que si no te abren, es porque no hay nadie en casa. Eso es, el amor, nuestro estúpido amor, se perdió por el camino. Sigue sin saber que el querer no es decir te quiero. No comprende que a veces las cosas no son lo que aparentan, y que la persona que crees que te complementa más tarde puedes darte cuenta de que no era así, tal y como creías. No entiende que el ser feliz no es sonreír cada siete minutos, ni decir "Que feliz estoy". Ser feliz es sentirte viva, vivir cada minuto como si fuera el último. Disfrutar de la vida. Porque a veces, huir no es la mayor solución para el que no marcha. Pero probablemente, en ocasiones hay que ser un poco cobarde y tener la valentía de fugarte a otra parte. Sí, cobarde y valiente. Polos opuestos. Quizá huir no fue querer hacerlo, si no tener la obligación. Porque es mejor hacer las cosas a tiempo, y no quedarte atrapado en un lodo.
Me ha encantado! Sigue escribiedo :)
Me apunto como seguidora ;)
Un besazo Cris!
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