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El hombre de su vida : III


Han pasado más de dos meses tras la ruptura. Jane y Ryan últimamente salen mucho, y no es nada raro porque después del ramo de veinti tantas flores que trajo Jane a casa... No cabe duda de que Ryan le quiere y está dispuesto a todo por demostrárselo. Jane lo ha estado pasando muy mal y los días enteros llorando no se los quita nadie, pero Ryan hizo que fueran menos malos porque estaba ahí con ella.

Ayer decidieron ir a la montaña en plan romántico y hacer una velada nocturna mientras cenaban con los grillos. Entonces, Jane decidió que con quien quería estar era con Ryan sin ir más lejos. Porque una cosa si que es cierta, ella no va a tomar ninguna decisión sin estar antes segura. Lo importante aquí es que Jane hizo lo que tenía que hacer, rehacer su vida. Porque si a ella le apetece estar con él, está y punto. Y no tiene porque ir dándole explicaciones a Lucas cuando la llame lloriqueando y se las pida. Ella ahora es totalmente libre de hacer lo que le venga en gana, porque Lucas cuando tubo la oportunidad de quererla como a nadie no tomó en serio la relación. Ahora que la ha dejado ir no va a pelear por lo que fue suyo, si no lo hizo en su momento y cuando tenía que haber sido. Jane se merece algo mejor, y no alguien que anule su persona totalmente. Haciendo de ella una marioneta: "Ahora me va bien aquí y en este momento, así y como yo te diga". No podía permitir seguir con esa farsa, ella no se sentía realizada y mucho menos valorada. Abrió los ojos a tiempo y no de aquí a cinco años, casada y con dos hijos. Entonces no habría vuelta atrás y se amargaría la vida siendo una infeliz. Hizo lo correcto, y lo que ahora no puede pretender Lucas es retenerla como había hecho hasta ahora. Porque Jane no se va a dejar, ahora es mucho más fuerte y esto le ha hecho aprender. Es demasiado buena y él sólo pretendía hacer de ella lo que quisiera.

Jane se siente bien con Ryan, se siente una mujer. Querida y queriendo, porque aunque le duela dejar cinco años de su vida atrás, sabe que era lo mejor. Y cuando se cierra una puerta se abre un ventanal, y no tiene porque tener miedo de ningún ventanal entre abierto. Ha llegado su hora, es valorada y se siente mejor que nunca. Los buenos momentos que vivió con Lucas no se los va a quitar nadie, pero llegó el momento en el que los malos sobre pasaban el límite y la balanza estaba desequilibrada. Ryan tiene en cuenta incluso los pequeños detalles, los que no dejan de importar menos y que hacen que uno en precisos instantes se sienta en las nubes. Lo único que importa ahora es que Jane y Ryan se quieren y son felices, con eso sobra y basta.



No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes.