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A veces, la vida (mi vida) se anuda a una razón prudente que no va conmigo. A la lógica, la que no tuvimos. La lógica que nos faltó entonces. Seguro que más de una vez has escuchado eso de "Fue bonito mientras duró". Y lo cierto es que sí. Era quererte aunque eso supusiera morir. Quererte hasta morir. Exacto. No importaba morir si era queriéndote. Pero es que eso era una locura, de hecho, fue eso. Tan sólo eso, una locura (o al menos eso quiero pensar y me gustaría creer) ¿Cómo soporté el adiós? Sin embargo no fui yo quien dijo adiós, ni tan siquiera hasta luego. Se despidió el corazón. Porque no sabía si volver o si marcharme para siempre. No sabía que iba ha hacer. Que hacer con mis labios cuando me pedían tus besos.