5

Marina es la típica niña tímida y soñadora. Ilusa y sensible, frágil como si de cristal se tratara. A ella siempre le han gustado más los secretos compartidos. Porque así siempre se podía hablar con otro sobre él. El problema llegaba cuando el problema era la persona con la que lo compartías. Ya que entonces eran otras muchas las que sin ella quererlo, también compartían su secreto. ¡Claro que tiene secretos! Secretos íntimos, quiero decir. Los que los demás desconocen, excepto yo. Y son unos cuantos. Con el permiso de Marina, voy a desvelar uno. ¿Porqué sabéis una cosa? No sirve de nada guardarse las cosas bajo llave y dentro de uno mismo. La mayoría de veces guardamos malas experiencias, o sensaciones que se prefiere no recordar. Entonces llega el momento y Marina se vuelve una bomba de relojería. He hablado con ella muchas veces y dice que hasta ahora todo ha ido bien. (Se pone a la defensiva). Pero no es así, porque aunque ella no lo sepa, yo sé que cada noche cuando apaga la luz de su habitación, rompe a llorar. Aquí el secreto mejor guardado de Marina. Ella todo lo que le des se lo come y eso no está bien. Una no puede arrinconar las emociones que le asustan por el hecho de que sean malas. Porque eso es luego una espina clavada, y si Marina sigue así, serán más de una. Yo intento ayudarla pero solo se deja a veces, y cuando saco este tema intenta distraerme con cualquier otra cosa. Debe hablar cuando lo necesita, actuar cuando lo vea conveniente, contestar y defenderse, hacerse valer. Porque sino, harán con ella lo que quieran, como si fuera una marioneta. Si todo lo que le dan a Marina le está bien y nunca pone pegas, no tendrán ningún inconveniente en seguir haciéndolo. Eso sí, hasta que ella lo permita. Y yo como amiga suya que soy, no voy a dejar que siga así. Ni un día más. Aunque le cueste creerlo cuando se lo cuento, yo también era así. Y después, llegaban mis momentos de ira en los que enfurecía y la tomaba con el que estuviera al lado. Sé que es muy duro y para ella se está convirtiendo en una etapa muy difícil. Pero ella es una tía genial, tiene sentido del humor que es justo lo que me falta a mi, es simpática, agradable, no es cariñosa, le gusta hablar durante horas... Es buena persona. Y estoy segura de que si poco a poco se deshace de esa espina que lleva dentro, dejará de pasarlo mal...