Detesta la cara de idiota que se le queda cuando te ve, cuando te nombran, cuando hablan de ti, cuando se acuerda de ti, cuando piensa en ti, cuando mira tu foto, cuando... cuando anda, porque era mejor si la llevabas de la mano.
Puedes llamarme Cris aunque Cristina tampoco sea mi nombre. Soy lo que quiero ser, a veces. Aunque si fuera por ser, podría ser de todo. Me gusta cantar y escribir, el olor a mandarinas, a pintura y el olor a permanente. Y lo que no me gusta, como no me gusta, se queda conmigo. Soy extrovertida hasta cierto punto, ya que este blog es prácticamente un secreto. Un instante de intimidad. Un trozo de esparadrapo en la boca. Y un mégafono retransmitiendo las palpitaciones de mi corazón. No creas conocerme a pesar de haberme leído... No me conozco ni yo.
Publicar un comentario